
Evan Deval nació en Río de Janeiro. Siendo muy joven marchó fuera de la ciudad probablemente en busca de un lugar que echaba en falta sin saber muy bien porqué ni cuál era. Un pueblo en la montaña fue el primer lugar escogido. Más tarde en la costa norte de Río de Janeiro, fue su residencia por un período más prolongado. Ambos pueblos, pese a ser tan diferentes uno del otro, supieron despertar su interés por el arte y relacionarlo con la naturaleza y lo cotidiano como fuente de inspiración.
Vive de espaldas a cualquier moda de las que pretenden homogeneizar el arte, y utiliza un lenguaje llano relacionado con su entorno.
Llega a España y se instala en Barcelona por casualidad, después de estar un corto tiempo en Buenos Aires. Es en Catalunya donde encuentra la paz necesaria para desarrollar su creatividad: "Me sentí arropado, identificado, consiguiendo mi propia tranquilidad y seguridad. Barcelona me permite respirar de una forma apacible, sin el ajetreo de una ciudad cosmopolita. Es una relajación que me posibilita dejarme llevar, observando y avanzando constructiva y positivamente."
"Soy optimista haciendo lo que me gusta. Me gusta Barcelona como base, como referencia, pero abierto a todo el mundo."
Sus clientes, de ámbito internacional (España, Francia, Italia, Inglaterra, Holanda, Brasil, EEUU, Chile, China…), responden a un amplio perfil, con gustos y estilos variados que valoran su obra singular y exclusiva.
La obra de Evan Deval es el resultado de una inquietud indefinida: "Siempre estuve ligado al arte, en un sentido general. Al empezar una obra me dejo llevar, mirar y transformar. Salgo de mi medio y pruebo. Estoy agradecido de poder hacer esto."
El artista, muy ligado a la armonía del espacio y del entorno, crea muebles de líneas singulares con efectos y formas contundentes. Simplicidad y utilidad que da un enfoque especial en los ambientes: lámparas, biombos, mesas, percheros…
Sus mesas Mandalas, "cuadros con patas", son verdaderas composiciones de trozos de madera (como patchworh) que generan la curiosidad y admiración de cómo están compuestas las pequeñas piezas y los diseños de encaje dando la sensación de una mandala (de aquí el origen del nombre).
Los biombos, que siempre están presentes entre sus creaciones de espacios, aparecen como esculturas contemporáneas. Más que un mueble es una obra decorativa a la vez que utilitaria. Diseños singulares que se identifican como una de las creaciones características del artista. Los percheros, unas piezas robustas y elegantemente estilizadas, compuestos únicamente de dos elementos: acero y madera.
"El placer y la armonía de un espacio se concibe cuando se puede unificar arte y decoración constituyendo un ambiente original y personal."






